7 mitos sobre las traducciones juradas

Muchos clientes y compañeros tienen ideas incorrectas sobre la profesión del traductor jurado. En este artículo analizamos las ideas preconcebidas más comunes y explicamos cuáles son los argumentos que podemos utilizar si nos vienen con alguno de estos 7 mitos sobre las traducciones juradas.

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  1. “Dígame su número de colegiado del Colegio de Traductores Jurados”.

En España NO EXISTE un “Colegio de Traductores”, ni mucho menos uno de traductores jurados. El organismo que regula y rige la profesión es la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de AA.EE. Sin embargo, existen diversas asociaciones como la APTIJ, ASETRAD o ATIJC, que contemplan a los traductores jurados, pero en ningún caso regulan o condicionan el ejercicio de la profesión como traductores jurados oficiales. Recientemente el Ministerio asignó un número de traductor jurado a cada traductor, pero es solo un número de orden y en ningún caso implica colegiación. Los nuevos sellos que se permiten a partir de la última modificación de la normativa sobre traducción jurada incluyen este número y eliminan la exigencia de indicar dirección, teléfono y otros datos de contacto.

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  1. “Tengo que acudir a la oficina del traductor jurado en persona para entregar mi documento original”.

 Es un mito muy habitual. La nueva normativa sobre traducciones juradas de la OIL rompe con la ambigüedad de la anterior y deja claro que un traductor jurado está obligado a sellar y fechar una COPIA (fotocopia) del documento original y adjuntarla a la traducción jurada. Sellar los originales del cliente, además, significa unir esos originales a la traducción jurada para siempre, ya que pasarían a formar parte integral de ella y el sello no se puede eliminar. Imaginemos por un momento que sellamos un título académico (el de la carrera), en formato A3. Más allá de la incomodidad de tener que transportar un título en tamaño A3, al graparle la traducción jurada el cliente tendría que pedir una nueva copia del documento a su universidad. Es cierto que puede hacer una copia notarizada del documento original, pero no tiene sentido cuando la normativa exige adjuntar una fotocopia.

Por otro lado, algunos traductores jurados prefieren que el cliente sí acuda al despacho pero no porque sea una obligación, sino porque de esa manera se quedan con su documento original como garantía de pago a la hora de recoger el trabajo terminado (ya que, de lo contrario, el cliente perdería sus originales). Personalmente, opino que no tiene mucho sentido y que en ningún caso garantiza el pago. Lo más conveniente es cobrar por adelantado o al menos una parte.

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Por contraparte, la entrega de la traducción jurada ha de ser necesariamente en papel, como establece el reglamento, ya que deben ir “debidamente selladas y firmadas”. Actualmente, la firma digital podría emplearse para firmar un PDF, pero no para sellar, por lo que una traducción jurada en formato electrónico no tendría validez legal. Sí que es posible que la acepten  igualmente en destino, ya que, por aceptar, pueden aceptar lo que quieran, pero eso no quiere decir que sea legal. Una traducción jurada solamente firmada digitalmente se puede impugnar judicialmente por no cumplir con los requisitos establecidos. Hay instituciones que piden la traducción jurada escaneada y después, si el trámite avanza, en papel. En estos casos no haría falta siquiera la firma digital.

  1. “Tengo que buscar un traductor jurado de mi misma ciudad”.

Los traductores jurados no estamos sujetos a ejercer nuestra profesión en un área geográfica determinada y podemos trabajar en cualquier parte del país y del extranjero. Así, hay traductores jurados en todas las provincias españolas e incluso algunos que residen en el extranjero. Sin embargo, lo normal es que haya traductores jurados de inglés, francés, alemán o portugués en muchas provincias, mientras que los de idiomas menos comunes son más difíciles de encontrar. Es por ello que un cliente de Sevilla puede elegir a un traductor jurado de inglés en Madrid, o un cliente de Barcelona puede elegir a un traductor jurado de francés en Valencia. De hecho, es normal recibir solicitudes de clientes del extranjero que piden envíos a sus países de residencia.

  1. “Quiero conocer las tarifas oficiales de traducción jurada”.

No existen tarifas oficiales de traductores jurados. Cada traductor jurado escoge la tarifa de acuerdo a su experiencia, campos de trabajo, ámbito geográfico, etc., al igual que cualquier otro profesional liberal. Si bien hay tarifas muy bajas y otras muy altas, en general las tarifas tienen unas medias bastantes claras y diferenciadas entre tarifas de agencias de traducción que subcontratan a traductores jurados y tarifas de traductores jurados directos (sin intermediarios). Lo más recomendable para un cliente es contratar al traductor jurado directo, ya que al no haber intermediarios, será el traductor jurado el que esté en todo momento en contacto con él a un precio un poco inferior al de una agencia de traducción. Para saber si es agencia o traductor jurado, el cliente simplemente tiene que pedir al traductor en cuestión su carné de traductor-intérprete jurado, así como el nombre y su número de traductor. Si no lo tiene, no lo sabe o no lo puede dar, es un intermediario.

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  1. “No puedo usar una traducción jurada española fuera de España”

Sí se puede, siempre que el país de destino las acepte. Es posible que las autoridades del otro país pidan que la traducción esté legalizada o “Apostillada”. Si es un país firmante del Convenio de La Haya de 5 de octubre de 1961, es posible apostillar la traducción jurada en el Ministerio de Justicia, calle de la Bolsa n.º 8 de Madrid, previo reconocimiento de firma. Asimismo, si el país no es firmante de dicho Convenio (por ejemplo Catar), se puede efectuar una legalización GRATIS de la traducción jurada en el Ministerio de Asuntos Exteriores en calle Juan de Mena n.º 4 de Madrid.

  1. “Quiero que el traductor jurado me adapte las notas del expediente académico al sistema del país al que me voy, o quiero que la traducción jurada omita partes de mi documento”.

Un traductor jurado no es un ente de convalidación ni puede asignar equivalencias. Mucho menos si tenemos en cuenta que una traducción jurada no tiene fecha de validez y que puede utilizarse una y otra vez. Por ejemplo, una traducción jurada al inglés de un expediente académico o de un título pueden utilizarse en Estados Unidos, Reino Unido, Hong Kong, Singapur o Australia, con lo que la traducción no podrá estar adaptada en todo momento a todos los posibles sistemas en los que se vaya a presentar. Normalmente, las traducciones juradas de este tipo de documentación incluye notas al pie o comentarios del traductor en los que se aclara cómo es el sistema de origen, cuántos años de estudio se incluyen, el número de créditos y otra información importante.

Por otro lado, normalmente el traductor jurado debe traducir la totalidad del documento y no solamente partes, ya que la ausencia de información también es información. Por ejemplo, una casilla no marcada de la traducción jurada de la declaración de la renta es importante, ya que al no estar marcada significa que el contribuyente no se vio afectado por ese punto. Si directamente no estuviese incluida en la traducción jurada, el organismo de destino no tiene forma de saber si eso está o no está. Sin embargo, sí que es cierto que mientras las autoridades que reciben la traducción acepten traducciones parciales, es posible realizarlas, no sin antes avisar al cliente sobre el riesgo que asume al hacerlo.

  1. “Las traducciones juradas deben imprimirse en papel timbrado”.

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Las traducciones juradas NO deben ir en papel timbrado. La normativa no contempla que las traducciones juradas deban imprimirse en ningún tipo de papel en particular y es el traductor jurado quien puede escoger qué papel utilizar (de colores, con una marca de agua, etc.). El papel timbrado en las traducciones juradas fue una idea de algunos traductores hace bastantes años con el fin de dotar de más seriedad u oficialidad a una profesión que por sí sola ya posee dicha oficialidad, al estar reconocidos y nombrados por la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España. Asimismo, las traducciones juradas en papel timbrado ven limitado el espacio de la hoja para aplicar formato y representan una grave pérdida de tiempo si hay un mínimo error en cualquiera de las hojas que integran un documento (ya que habría que tirarlas todas y no se podría cambiar una sola).

Si crees que debería haber más de 7 mitos sobre las traducciones juradas, haznos llegar el tuyo en un comentario o mediante un mensaje privado para que podamos analizar su inclusión 😀

 

 

13 Comentarios

  1. Elena Alonso

    04/11/2015 at 09:20

    Me ha encantado la entrada, resume muy bien los puntos importantes, no solo para clientes sino también para traductores.

    • Traductor Jurado

      04/11/2015 at 10:43

      Gracias Elena. Es el objetivo, ayudar a traductores jurados así como a cualquier cliente que necesite los servicios de un traductor jurado.

      Un abrazo.

      Traductor Jurado

  2. ATILLA HALUK RISVANOGLU

    04/11/2015 at 14:47

    Muy bien explicado. Gracías por el esfuerzo.

    Saludos cordiales.

    Atilla Haluk Risvanoglu
    Economista
    (Traductor/interprete)

  3. Yo añadiría otro: Las traducciones juradas han de ser literales. Ya van unos cuantos clientes que me dicen que les han justificado así el que una traducción ES>EN esté llena de calcos.

    • Traductor Jurado

      19/11/2015 at 14:13

      Gracias Emma por tu comentario. También es cierto. El problema es que en realidad ni una cosa ni la otra. La literalidad no puede justificar traducciones inentendibles (salvo que el original tampoco se entienda), pero tampoco uno puede adaptar una traducción jurada con la libertad de una traducción literaria. Cualquier cambio en la traducción que no añada ni quite sentido es bienvenido si con él mejora la legibilidad y naturalidad del texto 🙂

      Traductor Jurado

  4. Un artículo impresionante y no puedo estar más de acuerdo con él y con muchas de las opiniones aquí plasmadas. Una traducción jurídica ha de ser literal como bien se ha dicho, que no sufra ningún tipo de cambio relevante. Gracias por compartir me ha encantado tu espacio. Saludos!

  5. Antonio Rueda Vargas

    19/10/2016 at 16:59

    Hola,

    ¿Qué estudios académicos tiene un traductor jurado en España?

    • Traductor Jurado

      20/10/2016 at 06:12

      Hola Antonio:

      Un traductor jurado tiene que aprobar el examen de nombramiento como traductor jurado, tras haber cursado una licenciatura o grado (no necesariamente en algo de idiomas). El examen es muy exhaustivo y suele suspender la mayoría.

      Espero haber respondido a tu pregunta.

      Un saludo.

      Traductor Jurado

      • Antonio Rueda Vargas

        20/10/2016 at 08:26

        Entonces, en España no hay estudios específicos o carrera universitaria para ser traductor o intérprete.

        • Traductor Jurado

          20/10/2016 at 08:28

          Claro que hay, pero tú has preguntado exactamente “traductor jurado”, no “traductor o intérprete”. España tiene algunas de las mejores universidades de traducción e interpretación, algunas con gran prestigio internacional como la de Granada. Como te he dicho, “traductor jurado” es un nombramiento solamente y se obtiene a través de un examen. Los que se presentan a dicho examen suelen ser licenciados o graduados en traducción e interpretación.

          En Google encontrarás muchísima información acerca de nuestra carrera.

  6. Antonio Rueda Vargas

    20/10/2016 at 08:21

    Entonces, en España no hay estudios específicos o carrera universitaria para ser traductor o intérprete.

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